Una auditoría de usabilidad web consiste en revisar tu sitio con una lista fija de criterios para detectar lo que impide a un visitante encontrar lo que busca y completar una acción: comprar, pedir presupuesto o llamar. No hace falta un laboratorio ni un presupuesto grande para empezar. Con una hora, un móvil y esta checklist de 20 puntos puedes detectar la mayoría de los problemas gordos.
Los criterios salen de dos fuentes públicas que conviene conocer: las 10 heurísticas de usabilidad de Jakob Nielsen (Nielsen Norman Group) y las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web, WCAG 2.2 del W3C. Si lo que buscas es entender por qué tu web no convierte desde un punto de vista más amplio, tienes la auditoría de experiencia de usuario (UX) como complemento.
Cómo hacer la auditoría
- Define las dos o tres tareas que más importan (por ejemplo: pedir presupuesto, comprar un producto, encontrar un teléfono).
- Recórrelas tú mismo como si fueras un cliente nuevo, primero en ordenador y luego en el móvil.
- Apunta cada fricción con una captura y una gravedad: bloquea la tarea, la dificulta o es solo molesta.
- Corrige primero lo que bloquea una tarea de negocio, no lo que es más fácil.
Checklist: primera impresión y navegación
- En cinco segundos se entiende qué ofreces. Un visitante nuevo debe saber qué haces y para quién sin hacer scroll.
- El menú principal tiene pocas opciones con nombres claros. Evita etiquetas internas o ingeniosas; usa las palabras que usaría el cliente.
- Siempre se sabe dónde se está. Página actual marcada en el menú y, en webs grandes, migas de pan.
- El logotipo lleva a la portada y el contacto es localizable desde cualquier página.
- El buscador interno funciona (si tienes catálogo o muchos contenidos) y gestiona bien los resultados vacíos.
- La página 404 ayuda: explica el error y ofrece enlaces útiles en lugar de dejar al visitante en un callejón sin salida.
Checklist: contenido y llamadas a la acción
7. Cada página tiene una acción principal clara, con un botón que dice lo que ocurre al pulsarlo ("Pedir presupuesto", no "Enviar").
8. Los textos se pueden escanear: títulos descriptivos, párrafos cortos y listas. La gente lee en diagonal.
9. Los enlaces se distinguen del texto y el texto del enlace explica a dónde lleva (evita "haz clic aquí").
10. Los precios, plazos y condiciones importantes son visibles o se explica cómo obtenerlos. Esconder la información genera desconfianza.
Checklist: formularios y procesos
11. Pides solo los datos imprescindibles. Cada campo extra reduce las ganas de terminar. Más ideas en cómo crear formularios de contacto efectivos y usables.
12. Cada campo tiene una etiqueta visible, no solo un texto de ejemplo que desaparece al escribir.
13. Los errores se explican junto al campo y dicen cómo corregirlos; no se pierde lo ya escrito.
14. Se confirma la acción: tras enviar un formulario o pagar, el usuario ve un mensaje claro y recibe, si procede, un correo de confirmación.
Checklist: móvil, rendimiento y accesibilidad
15. Se usa bien con una mano en el móvil. Los botones y enlaces tienen un tamaño que permite pulsarlos sin fallar (WCAG 2.2 pide un mínimo de 24 × 24 píxeles CSS en el nivel AA) y no hay que hacer zoom para leer.
16. El contenido se adapta sin scroll horizontal a pantallas estrechas (criterio de reflujo de las WCAG, hasta 320 píxeles CSS de ancho).
17. El contraste del texto es suficiente. Las WCAG AA piden una relación de contraste de al menos 4,5:1 para el texto normal y 3:1 para el texto grande. Puedes medirlo con cualquier comprobador de contraste.
18. Se puede navegar con teclado y el foco es visible al tabular. Si no ves dónde estás, el sitio no es usable con teclado.
19. Las imágenes informativas tienen texto alternativo y los iconos sin texto llevan una etiqueta accesible.
20. La página carga rápido y sin saltos. Si el contenido se mueve mientras carga, el usuario pulsa donde no quería. Revisa también la velocidad de carga y el LCP.
Qué hacer con los resultados
Puntúa cada punto como cumple, cumple a medias o no cumple. Con el resultado, ordena las correcciones por impacto en negocio y esfuerzo: normalmente hay cuatro o cinco arreglos rápidos (un botón más claro, un formulario más corto, un contraste mejor) que dan más resultado que un rediseño completo.
Repite la auditoría cada vez que hagas cambios importantes y, si puedes, observa a dos o tres personas reales intentando completar una tarea sin ayudarles: lo que les cuesta suele ser distinto de lo que tú crees. Esa observación es el complemento natural de cualquier checklist.
Si prefieres que lo revise un equipo externo, o si la auditoría apunta a que hace falta rehacer la web, en diseño web te contamos cómo trabajamos en Sinergia, y puedes pedir presupuesto sin compromiso.